“Criticaen25” es un punto de encuentro para todos los cinefilios, habitantes del séptimo planeta del sistema solar de las artes. Una propuesta amena y divertida a la par que abierta al debate y a la reflexión en la que, tan diariamente como sea posible, se irán comentando películas de todos los tiempos, con independencia de su género o fama. Un lugar en donde relajarse y disfrutar de un rato agradable en buena compañía.

La Princesa y los Duendes [1991]

 Publicado El: Miércoles, 17-Ene-2018. Nº De Serie: C25/TCM/0002474.
 Vista En: Youtube, martes 16 de enero de 2018.
 Título Original: The Princess and the Goblin.
 Director: József Gémes.
 Guión: Robin Lyons, basado en la novela homónima de George MacDonald, publicada en 1872. Género: Animación.
 Música: István Lerch. Dirección Artística: [Desconocido].
 Productoras: Siriol Productions, Pannónia Filmstúdió, Sianel 4 Cymru, NHK y J&M Entertainment. Presupuesto: ±10.000.000 $.
 Países: Reino Unido, Hungría, Japón y USA. Año: 1991. Duración: 82 minutos. Color.

Voces Originales:
Personajes:
Sally Ann Marsh
Princesa Irene
Peter Murray
Curdie
Joss Ackland
El Rey
Claire Bloom
Tatarabuela de Irene
Peggy Mount
Reina de los Duendes
Robin Lyons
Rey de los Duendes
Rik Mayall
Príncipe Boca de Sapo
Roy Kinnear
Mump
Victor Spinetti
Glump
Mollie Sugden
Looti
Frank Rozelaar Green
Soldado alto y delgado
William Hootkins
Soldado bajo y gordo

 (Para ver su ficha completa en IMDb, pinchar aquí)

 Argumento: Irene es una joven princesa que paseando una tarde fuera del palacio se encuentra con unos duendes. Salvada por un niño minero, Curdie, Irene intenta avisar a su padre sobre esos duendes, mientras que Curdie cae sin querer en las profundidades de las minas, llegando al reino de los duendes y descubriendo un complot para conquistar el reino de la superficie.

 Crítica: Extraña película animada dirigida por el húngaro Gremes, realizador de otros títulos como Crónicas de Dalias [1983] y Willy, el Gorrión [1989], la cual adolece de una animación algo más trabajada en sus personajes como en sus fondos y paisajes, aunque la historia posee el suficiente encanto para dar un mínimo de equilibro a sus defectos (el diseño de los trolls, una panda de humanoides del tamaño de un niño de diez años, grotesco como es necesario aunque a veces llega a cotas ridículos: lo del rey duende llevando una enorme piedra en la cabeza a modo de corona de absurdo; Irene y Curdie, así como el resto de humanos: su dibujo es en extremo modesto, y algunos movimientos se antojan mecánicos y no muy naturales; el detalle de hacer que el príncipe duende tenga ceceo le reduce de villano a una parodia de villano). Teniendo un punto añadido a su favor en los paisajes y escenarios de fondos, dándole la pátina medieval y fantástica adecuada, lo entrañable y encantador de sus dos protagonistas principales como lo repugnante de sus villanos son a la postre lo que confieren a La Princesa y los Duendes la energía que la convierte en un largometraje para todos los públicos, con algún simpático giro del guión (la reina duende, deshaciéndose siempre en “halagos” {según la idiosincrasia de los duendes} hacia su hijo el príncipe; Irene, siguiendo cierto hilo, bajando en picado de la superficie al reino duende sobre una piedra: poco emocionante y sin dinamismo; los números musicales, obligado en casi toda película animada que se precie, aunque su presencia aquí acaba estando justificada). Breve y sin aburrir aunque tampoco es lo que se dice espectacular, el largometraje se queda a mitad de camino de sus intenciones, quedando en una muy cómoda medianía que la hace idónea para los más pequeños de la casa. Una cinta con un cierto encanto, si bien este tampoco exuda por los cuatro costados.

 La Puntilla: Le quitas el ceceo y le cambias el rol de príncipe de duendes al de brujo o dios de los duendes. Y otro gallo hubiera cantado.

 Valora la crítica

 Valora la película

No hay comentarios:

Publicar un comentario